Uzbekistán, turismo en la Ruta de la Seda - Panavisión Tours

Turismo en Uzbekistán

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Uzbekistán, turismo en la Ruta de la Seda

Viajar a Uzbekistán es decubrir mezquitas, madrazas y bellas ciudades patrimonio de la humanidad

Uzbekistán, turismo mágico en el corazón de Asia. Un país casi desconocido, enclavado en las puertas del poderoso desierto y por donde antaño circulaba la importante Ruta de la Seda. Sea testigo del esplendor de un país exótico que deslumbra.

Al viajar a Uzbekistán entrará por su capital, Tashkent. En esta ciudad podrá empezar a familiarizarse con las madrazas, las precursoras de las universidades en los países islámicos. Estos centros de estudios bien podían ser seculares o religiosos. En Tashkent podrá gozar de la Madraza de Barakhan, con un espectacular mausoleo; la de Kubeldash, que destaca por su portada cubierta de mosaicos; y la de Abdul Kasim.

En Khiva encontrará la ciudadela de Itchan Kala, declarada Patrimonio de la Humanidad. Entre sus altos muros los mercaderes se preparaban para cruzar el desierto en dirección a Irán o China. En el interior de Itchan Kala no puede perderse la mezquita de Djuma, con sus más de 200 columnas de madera, ricamente decoradas con adornos florales o geométricos.

Los viajes a Uzbekistán tienen que pasar, antes o después, por Bukhara, una de las ciudades emblemáticas del país. Su centro histórico, también declarado Patrimonio de la Humanidad, es el mejor ejemplo de una ciudad medieval de Asia Central perfectamente conservada. En sus calles se agolpan los altos minaretes de las mezquitas, y preciosas madrazas del siglo XVII.

Mención aparte merece el mausoleo de Ismail Samani, en Bukhara. Este precioso edificio de ladrillo del siglo IX es la tumba de un célebre emir uzbeko. Es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura árabe de esa época, sobre todo por su preciosa decoración.

Pero aún le quedara por conocer lo mejor de Uzbekistán: turismo a través de la Ruta de la Seda. Tendrá que ponerse en la piel de un comerciante de los siglos pasados cuando visite Samarcanda, una encrucijada de culturas. Sus mezquitas y madrazas son un oasis de belleza casi indescriptible.

En la Plaza de Registán descubrirá los bellos mosaicos azules, blancos y verdes de las madrazas de Ulugh Bek y Sher Dor, dos hermanas que rivalizan en majestuosidad. En la portada de Sher Dor se enfrentará con dos rugientes leones que, orgullosos, desafían las normas del islam de no representar animales.

Sin salir de Samarcanda, podrá detenerse en el mercado de Siyob, un enorme bazar en el que podrá comprar, no solo productos típicos del país, sino un bello recuerdo de sus viajes a Uzbekistán.

En Shakhrisabz podrá deleitarse con una de las ciudades más bellas del país. En su precioso centro histórico, también reconocido por la UNESCO, se hallan los restos del Palacio Blanco. Hoy día queda en pie su espectacular portada, cubierta de mosaicos blancos, azules y dorados, que narran la antigua gloria de esta urbe, una de las más importantes de Asia en los siglos XV y XVI.